23. Pluribus: Episodio 1×6. HDP

Por el amor de Dios, Carol. Doce días te ha costado descubrir lo que podrías haber sabido en media hora si simplemente te hubieras sentado a hablar con ellos. No todo, porque algunas cosas las acaban de descubrir, pero el 90 % ya estaba ahí. En fin, un episodio lleno de material, así que vamos por partes.

Empiezo por la escena del almacén. Esa cara de oh my God de Carol finalmente se explica: había descubierto partes de cuerpos humanos envasaditas al vacío. Una de nuestras teorías, confirmada. No eran cerebros, ni cuerpos enteros, sino trozos: una cabeza por aquí, un muslo por allá. Eso sí, confieso que esperaba una escena más épica. Carol sale del almacén respirando fuerte, agitada, y luego decide grabarlo todo con su cámara, estilo España directa meets Bruja de Blair. Va narrando, enseñando las bolsas al vacío (opacas, no transparentes) donde se intuyen las siluetas de extremidades humanas.

Como vegano, os digo algo: me produce el mismo rechazo ver cuerpos humanos que ver animales troceados. En el fondo, todo es cuestión cultural. En algunos países se come perro, y aquí nos horroriza; en cambio, en Estados Unidos a muchos les repugna que comamos conejo. Cada cultura tiene su umbral de asco.

Yo pensaba que la escena sería más inmersiva, un POV desde su mirada, para vivir la misma revelación que ella tuvo. Pero no: Carol comenta, señala, explica… y pierde parte del impacto. Luego decide mandar el vídeo a las Vegas, donde está my man Koumba. “Lo va a flipar”, dice. Claro, alma de cántaro.

Y aquí llega Koumba, que es directamente un genio del colectivo. Vive como si fuera James Bond en su propio casino: lujo, martinis, música y un harén de modelos perfectamente coordinadas. Literalmente ha pedido al colectivo que actúe para él. Les ha asignado papeles: el malo ruso con parche, las chicas con copas de champán, los guardaespaldas serios al fondo. Toda una coreografía de película. Y funciona.

La escena es fantástica: Koumba gana la partida de póker con una escalera real, el malo aplaude y sonríe, (hasta que le pide que se acuerde de que es el malo), y se va al yakuzzi con su harén. Y de repente todo se interrumpe cuando Carol llega a Las Vegas.

Carol llega al hotel, recibe un mensaje luminoso de bienvenida incluído, sube a la suite y se encuentra con Koumba, que la saluda con su habitual carisma. Ella, emocionada, le dice que trae una grabación que lo cambiará todo. Pero cuando va a ponerla, él ya sabe de qué va. Toma el mando, le da al play, y aparece nada menos que John Cena en un infomercial explicando el famoso HDP: Human Derived Protein.

La escena es genial. Cena explica que el colectivo no puede matar ni siquiera a las plantas. Nivel vegano extremo. No pueden arrancar una fruta del árbol, solo comer lo que cae. Por tanto, están en déficit calórico. Su solución: aprovechar los cuerpos de quienes mueren naturalmente. Cada día mueren cien mil personas, dice. Así que los procesan y extraen proteína humana.

Carol se queda helada. Todo lo que creía haber descubierto, y el resto de inmunes ya lo sabían. Que se ve que quedan por Zoom (sí, por Zoom) los martes y viernes. ¿Aquí descubrimos que el colectivo tiene conexión a internet, aunque Carol jamás se haya molestado en comprobarlo?

Koumba se lo cuenta con una calma pasmosa. Simplemente le dice que se relaje, que no pasa nada, que es lógico. Y tiene razón: si no pueden dañar la vida vegetal, su única fuente de proteína son los muertos.

Carol se queda sin argumentos. Su gran revelación se convierte en anécdota. Y encima descubre que los demás supervivientes se reúnen online (y la deben poner a parir), mientras ella sigue dando tumbos sola. Koumba le propone adaptarse. Ella, en cambio, se indigna.

Y antes de partir, un beso y una flor: Llega una revelación clave: el colectivo no puede convertir a nadie sin su consentimiento, porque para hacerlo necesitan extraer células madre mediante un procedimiento invasivo. Y Carol, por supuesto, se niega.

Les deja un mensaje al contestador, preguntando si es verdad. Contestan que sí (a través del jumbotron, porque dejar un mensaje de vuelta es poco cinemático), y el colectivo dice que sí. Ella les dice que no quiere que le quiten células madre, y ellos responden: “We hear you, Carol. You do not consent. No stem cells will be collected from your body.”

Esa última frase deja margen para la duda: “de tu cuerpo.” ¿Y si usan los óvulos congelados de Carol? En principio, un óvulo no contiene células madre, pero quién sabe si la serie nos prepara un giro por ahí.

Después de todo, Carol vuelve a quedar en evidencia. Ha tardado doce días en descubrir lo que Koumba y los demás ya sabían desde hacía semanas. Su intento de rebelión ha quedado en nada. Y, sinceramente, empiezo a pensar que necesita menos heroísmo y más estrategia. Carol, miente. Finge. Hazte la aliada. Gánate su confianza. Y cuando lo sepas todo, entonces actúa.

La última parte del episodio se centra en Manousos Manousos, que sigue en Paraguay con su emisora de radio, probando frecuencia por frecuencia hasta que, en la 613, detecta una señal repetitiva. Podría ser una interferencia, o una clave: quizá el virus funciona mediante una frecuencia global que conecta a todos los infectados.

Entre single y single de radioaficionado, recibe el vídeo de Carol, lo mira y decide partir hacia Albuquerque. Manousos on the road.

Cierra su casa, carga el coche, pero este se le cala a la puerta. Lo empuja, aparece una mujer que lo llama “hijo”, Por un momento pensaba que le iba a llamar HDP, pero no. XD

Manousos Manousos manda a freír espárragos a la supuesta madre por no ser tan cabrona como la de verdad, y justo cuando logra arrancar de nuevo, la escena se apaga. Fin de episodio.

Solo quedan tres capítulos para el season finale. Es evidente que se acerca el clímax. Si cierran con un cliffhanger, tengo dos apuestas: o convierten a uno de los trece supervivientes contra su voluntad, o alguien del colectivo (quizá Zosia) logra romper la conexión. O quizás sale un elefante rosa arrollando a todo el mundo, vete tu a saber.

El próximo episodio se llama The Gap, y el resumen dice: “Manousos emprende un viaje peligroso para encontrar a Carol. Carol se vuelve creativa con su rebelión.”

Y ese título, The Gap, podría referirse al “Darien Gap”, el punto donde se interrumpe la carretera Panamericana entre Panamá y Colombia. Recordemos que Manousos Manousos está en Paraguay… Si es así, puede que estemos ante un episodio de transición física y simbólica: el vacío entre dos mundos.

En fin, veremos qué pasa. Nos escuchamos en el siguiente Pluribus. Hasta entonces, muy buenos días.