22. Pluribus: Deo Gratias

Sí, ya sé que hacía tiempo que no publicaba. La idea era grabar un episodio por cada episodio de la serie, y técnicamente lo estoy cumpliendo, porque no ha salido ninguno nuevo hasta el viernes. Vamos al día.

Pero estas semanas han sido un caos. Por aquí, en Mataró, ha estado circulando un virus de esos de dos o tres días de fiebre, y lo hemos ido pillando todos uno a uno. Cuando no caía uno, caía otro. Laura, los niños, yo… un festival.

Así que no pensaba poder grabar nada esta semana. Pero resulta que tengo un invitado muy especial que me ha mandado un audio todavía más especial, sobre una escena maravillosa de Pluribus. Así que, sin más, os dejo con él: Emilio Cano, alias Emilcar. Aquí os dejo:


En el capítulo 5 de Pluribus hay una escena impactante: esa multitud perteneciente al colectivo abandonando el hospital de forma perfectamente coordinada. Manejan vehículos, trasladan pacientes, se mueven como un solo ser. Cada gesto parece formar parte de una coreografía precisa, una inteligencia colectiva hecha movimiento.

La música que acompaña esa secuencia es el Deo gratias de Johannes Ockeghem, una de las composiciones polifónicas más impresionantes del Renacimiento. Es una obra a 36 voces, aunque no en el sentido moderno, sino como un gigantesco canon en el que cada entrada duplica y transforma la anterior hasta formar una masa sonora densa y envolvente.

En realidad, está escrita a cuatro voces, y cada una desarrolla un canon a nueve, creando así esas 36 voces. El resultado es una arquitectura musical casi matemática. Lo fascinante es cómo esa estructura refleja lo que estamos viendo en pantalla: muchas voces, un único impulso.

El Deo gratias “demos gracias a Dios” es un texto breve, casi humilde. Pero Ockeghem lo convierte en una avalancha coral, en una ola sonora que avanza con una energía irresistible. Es exactamente lo mismo que vemos en Pluribus: miles de personas moviéndose con precisión, sin caos, sin improvisación, como células de un mismo organismo.

Esa música convierte la escena en un ritual, en algo solemne y casi religioso. Y, si uno quiere verlo así, introduce una ironía poderosa: mientras el colectivo se organiza, triunfa y avanza, la individualidad de Carol se disuelve. Es un himno al orden, al pensamiento único, al sacrificio de la identidad por el todo.

No es, por tanto, un acompañamiento musical decorativo. Es una decisión narrativa. Esa pieza explica visualmente lo que significa el colectivo: muchas voces subordinadas a una sola idea. Cada una agradecida de formar parte de algo más grande. Algo que Carol nunca llega a aceptar.

La elección de Ockeghem no es casual. La polifonía renacentista tiene ese poder de traducir lo divino, de hacer tangible el orden invisible. En manos de Vicente, el creador de la serie, se convierte en una metáfora perfecta del alma colectiva de Pluribus.

Si queréis escucharla, la grabación que suena en la serie es del Huelgas Ensemble, dirigido por Paul Van Nevel, incluida en el disco Utopia Triumphans (Sony, 1995). Es una joya: un álbum con obras policorales de 6, 16, 24, 36 y hasta 40 voces.

Emilio contaba que lo tiene desde que salió y que, si fuera vinilo, lo tendría rayado de tanto escucharlo. Y sinceramente, no me extraña: es una de esas piezas que te dejan sin aliento.

Así que, si os gustó esa escena, buscad el Deo gratias de Ockeghem y escuchadlo con calma. Cerrad los ojos y pensad en ese plano general del hospital vacío, los vehículos alejándose, y esa multitud perfecta moviéndose como un solo cuerpo.

Pocas veces una serie ha unido tan bien música, concepto y emoción.