Bienvenidos a Pluribus, episodio 19. Hoy quiero lanzar una pregunta sencilla. ¿Qué haríais vosotros si fuerais uno de los trece inmunes?
Es imposible no pensarlo. Quien sigue esta serie lo ha hecho alguna vez, seguro. Hemos visto cómo reacciona cada uno de los personajes (al menos los que conocemos) y cada respuesta al virus ha sido distinta. Pero, ¿qué haríamos nosotros?
Ya sé que es muy fácil responder desde el sofá, como cuando uno dice: “si yo estuviera en una peli de zombis haría esto o lo otro”. Pero la verdad es que si viviéramos algo así, probablemente acabaríamos llorando en una esquina durante semanas. Aun así, desde la comodidad y la seguridad, vale la pena pensarlo.
Si me hubiera tocado ser inmune, lo primero que haría sería aceptar que el podcasting se acabó. No tendría sentido seguir grabando si no hay nadie al otro lado. Aunque, si aún existiera internet, probablemente lanzaría un podcast especial de resistencia a al colectivo opresor. XD
Y no dudo que sería el más escuchado del mundo, porque los doce inmunes fijo que me escucharían, y el colectivo también, aunque solo fuera por curiosidad. No está mal tener el 100% de la población de audiencia.
Otra cosa que pediría sería una casa cómoda, grande, con jardín y piscina. Si el mundo se ha acabado, al menos que sea en un sitio bonito. No soy de viajar, así que no haría como Koumba, que anda recorriendo el planeta. Yo preferiría quedarme en un lugar tranquilo.
Pero claro, ¿qué pasa con mi familia? Formarían parte del colectivo, y esa sería la parte más dura. No podría soportar la idea de perderlos como individuos. Así que creo que haría algo que Carol nunca ha probado, por mucho que le insistamos desde aquí. Pediría a los cuerpos del colectivo que imitaran a sus «individuos» correspondientes. Que me hablaran en singular, que se comportaran como ellos, que siguieran actuando como si fueran mi mujer y mis hijos. Les pediría que nunca mencionaran el tema, que siguieran en su papel pase lo que pase.
Sé que sería una mentira, pero sería la única manera de mantener algo de cordura. Incluso podría establecer una palabra secreta para que salieran del rol si fuera necesario. Pero el resto del tiempo, que siguieran actuando como mi familia. Porque sin eso, sin esa ilusión de normalidad, me volvería loco.
Por otro lado, necesitaría un interlocutor: una Zosia de turno. Alguien con quien hablar directamente en nombre del colectivo. Ya sé que podría hacerlo con cualquiera, porque todos comparten la misma mente, pero preferiría tener una cara, una voz, un punto de contacto. Me ayudaría a mantener la cabeza en su sitio.
Y sí, le haría miles de preguntas. Literalmente miles. Le preguntaría absolutamente todo. Cómo funciona la conexión, qué límites tiene, qué han aprendido, si se puede revertir, si hay emociones que no se transmiten, qué siente el colectivo como conjunto.
Aquí es donde me frustra Carol. ¿Cómo puede preguntarle a Zosia si saben más sobre el pegamento mental y conformarse con un “sí, ahora sabemos más cosas”? ¡No! Hay que ir más allá. Hay que preguntar el cómo, el cuándo, las motivaciones. Pues no. Va y le pregunta cómo revertirlo, directamente, sin lubricante. ¡Carol, por Dios!
Yo lo haría así. Investigar, recopilar datos, analizar. Lo mismo que enseño en Marketing Online: análisis, diagnóstico, estrategia, plan de acción. Sin datos no hay decisiones, y sin decisiones solo hay caos.
Pero claro, no todo sería trabajo. También viviría. Porque al final, ¿qué sentido tiene seguir las normas cuando el mundo ya no es el de antes? Sería hedonista, sin duda. Pero no del tipo impulsivo de Koumba, sino del tipo epicúreo: disfrutar del placer sostenible. Comer bien, descansar, pasear, disfrutar del sol, sin culpa y sin prisas.
Y si el colectivo está trabajando en una nueva cepa del virus que me acabará asimilando, ¿qué voy a hacer? Probablemente disfrutar de mis últimas semanas de independencia. Quizá rendirme, incluso. Porque seamos sinceros: si todo el conocimiento humano está dentro del colectivo, ¿qué posibilidades tendría yo solo?
Eso sí, antes de rendirme del todo, haría mi propia investigación. Probaría cosas. ¿Qué pasa si me enfado? ¿Qué pasa si lloro? ¿Qué emociones se transmiten? Intentaría descubrir los límites del sistema desde dentro. Y sobre todo, querría saber quiénes son los otros inmunes, qué piensan, cómo reaccionan. Haría un informe completo con toda la información disponible. Carol, ¿¿qué estás esperando?? L¡a información es poder, mujer!
Querría saber quién podría ser un aliado y quién no. Porque, como anotó Carol en su pizarra, el colectivo no tiene favoritos. Tratan a todos por igual, incluso a los que consideran jerks. Saber eso me ayudaría a entenderlos mejor.
En resumen, creo que intentaría mantener la calma, rodearme de lo que me resulta familiar, y disfrutar de lo que me queda antes de inevitablemente (o quizás no) fundirme con el resto.
Esa sería mi respuesta. ¿Y la vuestra? ¿Viajaríais como Koumba? ¿Os encerraríais en casa como Carol? ¿Intentaríais resistiros o aceptaríais el destino? Podéis contarlo en los comentarios de Spotify o en el grupo de Telegram, en pluribus.tv/telegram.
Nos escuchamos mañana con un nuevo episodio, ya que lo han adelantado un par de días para no hacer coincidir la publicación con el día de Acción de Gracias.
Hasta entonces, ¡muy buenos días!
