Hoy traigo un tema que lanzó Paqui en el grupo de Telegram. Comentaba una escena muy interesante entre Carol y Larry, el ciclista voluntario, y lo que descubrimos sobre lo que Helen pensaba realmente del libro serio de Carol.
Recordemos: Helen le decía que lo publicara, que a la gente le encantaría. Y no mentía, porque sabía que a muchos les gustaría.
Pero tampoco le decía lo que realmente pensaba. Ahí está el melón que abrimos hoy: ¿Son necesarias las mentiras piadosas?
La verdad absoluta y el colapso
En el mundo del colectivo, todos saben todo de todos. No hay secretos, no hay intimidad, no hay “mentiras”. Pero cuando interactúan con quienes están fuera, vemos que no siempre son del todo sinceros.
Por ejemplo, cuando Carol pregunta a Zosia cuánta gente ha matado con su rabieta durante el entierro de Helen, Zosia no le contesta. Evade la pregunta, le dice algo vago, “a few”. Pero eran once millones.
¿Mentira? No exactamente. ¿Media verdad? Sin duda. Zosia calla porque sabe que decirle la cifra real la destrozaría. Así que sí, incluso en el colectivo, las medias verdades existen. Y sirven para proteger.
Y aquí es donde entro en terreno personal: creo que si fuésemos totalmente sinceros, el mundo se hundiría en cuestión de días.
Lo que no queremos saber
Ni siquiera nosotros mismos aceptamos ciertas verdades. Hay rasgos nuestros que no nos gustan, pensamientos fugaces que negaríamos si alguien los leyera en voz alta.
Me acuerdo de un libro que leí de pequeño (no recuerdo el título, sorry) sobre un niño que podía leer los pensamientos de la gente. Al principio parecía un don, pero acabó siendo una maldición. Descubría lo que los demás realmente pensaban de él, de los otros, de todo… Y se volvió profundamente desgraciado.
Saberlo todo te quita la paz. Y lo entiendo perfectamente. Porque, seamos sinceros… si pudiéramos escuchar lo que los demás piensan en todo momento, el mundo sería un caos.
Hay pensamientos automáticos, reflejos, que no significan nada.
Pero si todos los dijéramos en voz alta, no quedaría amistad ni pareja en pie.
Goku y el corazón puro
Aquí me viene a la mente Goku. Cuando Muten Roshi le da la nube Kinton, le dice que solo la gente con el corazón puro puede subirse. Y Goku puede. Bulma y el propio Roshi no. Y no porque sean malos, sino porque nadie es completamente puro.
Esa prueba no la pasaríamos ninguno. Ni yo, ni tú, ni nadie. Todos tenemos pensamientos fugaces, impulsos, contradicciones. Y eso no nos convierte en malas personas. Nos convierte en humanos.
Pensamientos que no elegimos
¿Nunca te ha pasado mirar por una ventana alta o por un acantilado y pensar “¿y si me tiro?”? No porque quieras hacerlo, sino porque el cerebro tiene esa extraña tendencia a imaginar el peor escenario.
Es un pensamiento automático, biológico. Un reflejo.
O ver a alguien que te atrae mientras estás con tu pareja. Lo piensas, pero eso no significa que vayas a actuar. Son impulsos, nada más. Por eso me cuesta imaginar un mundo en el que todos pudiéramos leer la mente de los demás.
La función de las mentiras piadosas
La verdad total es insoportable. Y la educación, en parte, consiste en modular la verdad.
No decirle a alguien que su ropa te parece horrible, que su peinado no le favorece o que ha engordado. No porque quieras engañarle, sino porque no hace falta herir. Porque hay verdades que no aportan nada.
Por eso creo que las mentiras piadosas, las medias verdades y los secretos no solo son inevitables, sino necesarios. Son parte del tejido social. Sin ellos, no habría convivencia posible.
La sinceridad absoluta del colectivo
Paradójicamente, el colectivo, que vive sin secretos, también necesita callar ciertas cosas. Han aprendido que la información, mal usada o mal recibida, puede causar daño. Y por eso eligen cuándo hablar y cuándo callar.
Lo curioso es que eso los humaniza más que cualquier otra cosa.
Porque incluso una conciencia global necesita proteger a sus partes.
Así que sí, para mí, las mentiras piadosas están justificadas. Son parte de la empatía, de la educación y del equilibrio mental. Al fin y al cabo, todos somos un poco como Zosia. Sabemos más de lo que decimos, pero elegimos cuándo hablar.
¿Cuál es vuestra opinión? Podéis dejar vuestro comentario en Spotify o en el grupo de Telegram en pluribus.tv/telegram. Y, por favor, esta vez, que sean verdades. ;)
Nos escuchamos mañana, con un ejercicio de sinceridad. Hasta entonces, muy buenos días.
