¡Mañana hay capítulo nuevo de Pluribus! No puedo evitarlo: estoy entusiasmado. Y ojo, en el grupo de Telegram coincidimos al cien por cien en que el episodio empezará con Manousos, el misterioso señor de Paraguay.
Aunque, conociendo a Vince Gilligan, seguro que nos da la vuelta a la tortilla y el hombre aparece solo los últimos dos minutos.
Mientras llega ese momento, hoy quería hablar de algo que la serie me ha hecho pensar: la población. Ahora que el colectivo gobierna los cuerpos de casi toda la humanidad, ¿cuál sería el número óptimo de personas para el planeta?
Porque ya sabemos que esta gente vive para optimizar. Optimiza energía, recursos, comida… y probablemente también el número de cuerpos que necesita.
Más cuerpos, más inteligencia
Si cada cerebro conectado funciona como una CPU en una red global (una especie de blockchain biológica), entonces cuantos más cuerpos haya, más poder de computación tendrá el colectivo. Más cabezas, más inteligencia.
Es un poco como lo que pasa con la inteligencia artificial.
Sam Altman, el CEO de OpenAI, pide chips a todo el mundo: a NVIDIA, a Microsoft, a Hynix… Porque cuantos más procesadores tenga, más potente será el sistema. Quizás el colectivo actúe igual. Quizás no busque el bienestar del planeta, sino la máxima capacidad cognitiva posible.
Pero claro, la hiperpoblación también tiene un coste. Demasiados cuerpos implican más comida, más energía, más espacio, más transporte. Y, como en cualquier empresa, llega un punto en el que añadir más personal no ayuda: se estorban entre sí.
El equilibrio entre demasiados y demasiado pocos
En economía esto se estudia mucho: hay un punto óptimo. Si pones a cien personas a descargar un camión, no rinden más; simplemente no caben.
Con la población pasa igual. Una población excesiva colapsa los recursos del planeta. Una población insuficiente, en cambio, deja al sistema sin fuerza operativa para producir alimentos, mantener infraestructuras o innovar científicamente.
Y tampoco podríamos afrontar crisis globales: una pandemia, una guerra o un desastre natural nos dejarían indefensos. Así que la gran pregunta es: ¿cuál sería ese número óptimo?
Lo que dicen los estudios
He hecho los deberes. O mejor dicho, he consultado a ChatGPT, Gemini, Grok, Claude, y he buscado fuentes académicas. Y sí: hay bastante consenso, aunque con matices.
1. No importa tanto cuántos somos, sino cómo vivimos.
El estilo de vida pesa más que el número. Si todos consumiéramos como un ciudadano medio de Europa o Estados Unidos, la Tierra solo podría mantener entre 1.500 y 2.000 millones de personas. Ahora mismo somos más de 8.000 millones (en Pluribus, algo menos: 7.400 millones tras el “telele global”).
2. Con un modo de vida sostenible, podríamos mantenernos entre 5.000 y 8.000 millones.
Eso implica energía renovable, agricultura regenerativa, consumo responsable y dietas vegetales.
Prácticamente lo que hace el colectivo.
3. En un escenario ultraeficiente, con tecnología limpia y ciudades optimizadas, podríamos llegar incluso a 10.000 millones o más.
Gemini añade que, si todos viviéramos al nivel europeo medio, el planeta solo soportaría entre 1.500 y 3.000 millones de personas. Y la Global Footprint Network calcula que, al ritmo actual de consumo, necesitamos casi dos Tierras para mantenernos.
Por otro lado, Grok (el modelo del señor Musk) ha recopilado varios estudios, de Paul Ehrlich a Partha Dasgupta, y el promedio general está entre 2.000 y 4.000 millones de personas como rango sostenible.
Aunque los escenarios más optimistas hablan de 7.000 a 10.000 millones, e incluso 15.000 millones si adoptamos un sistema completamente eficiente y una dieta basada en plantas.
¿Casualidad o cálculo?
Aquí viene lo curioso: en Pluribus, después del TLL, quedan 7.400 millones de humanos. Exactamente dentro del rango óptimo de la mayoría de estudios. ¿Casualidad? ¿O parte del plan?
Puede que los militares descubrieran el virus y precipitaran el proceso, como sugiere Zosia. Pero también podría ser que el propio colectivo ajustara el número.
Lo inquietante es que todo encaja:
- Dieta vegetal.
- Reducción del desperdicio alimentario.
- Eficiencia energética (¿recordáis cuando apagan todas las luces?).
- Distribución equitativa de recursos.
Todo apunta a una lógica de optimización total, no de destrucción.
¿Reducir, mantener o aumentar?
Aquí entramos en el terreno de las hipótesis. Podrían optar por tres estrategias distintas, igual que haríamos en marketing online:
- Estrategia de expansión.
Buscan más cerebros, más “CPUs”. Cuantos más cuerpos, mayor poder de procesamiento.
Sería el equivalente a un baby boom global, una expansión tipo Matrix, donde los humanos son las baterías del sistema. - Estrategia de mantenimiento.
Mantienen el número actual y optimizan la eficiencia.
Nadie sobra, pero nadie más nace sin motivo. - Estrategia de selección.
No quieren más cuerpos, sino mejores cerebros.
Seleccionan quién se reproduce con quién según compatibilidad genética, buscando crear nuevas generaciones más eficientes.
Una especie de “versión 2.0” de la humanidad.
Imaginad un mundo con ocho mil millones de Einsteins. El colectivo se volvería exponencialmente más inteligente.
¿Qué buscan realmente?
Esa es la pregunta que me tiene intrigado: ¿buscan sostenibilidad o evolución cognitiva? Porque si su prioridad es el planeta, podrían estabilizar la población y vivir en equilibrio.
Pero si su prioridad es crecer intelectualmente, van a multiplicar cuerpos hasta que el sistema no dé más.
Quizás quieren ambas cosas… Optimizar recursos para poder seguir creciendo sin destruir su entorno. Ser eficientes… pero infinitos.
Sea como sea, cada dato encaja con la lógica de Pluribus: Eficiencia, conexión, equilibrio y un toque de ambición casi divina.
Mañana saldremos de dudas, o eso espero. El episodio se llama Please, Carol, y no sé si lo publicarán a medianoche o a las cinco de la mañana, pero ahí estaré.
Nos escuchamos entonces, con nuevo capítulo de la serie y nuevo episodio del podcast. Hasta mañana… ¡y muy buenos días!
